Cómo entrevistar por competencias si eres tú quien contrata
En resumen
- El costo real de una mala contratación incluye repetir el proceso, los meses de rendimiento a medias, el desgaste del equipo y a veces una indemnización.
- Una conversación busca entenderse; una entrevista busca evidencia. No son lo mismo aunque se parezcan.
- El trabajo empieza antes del aviso: si no está claro qué competencias necesita el cargo, ninguna entrevista lo va a salvar.
- Cuando la respuesta suena preparada o viene en plural, la herramienta es la repregunta, no la desconfianza.
- Los sesgos no se eliminan con buena voluntad: se controlan con procedimiento, pauta y acta de decisión.
El perfil, antes del aviso
La mayoría de los procesos que salen mal ya venían mal desde el principio: nadie definió qué se necesitaba de verdad. Antes de publicar hay que separar lo indispensable de lo deseable, y ser honesto sobre cuál es cuál. Un aviso que pide diez requisitos excluyentes o filtra a todos los buenos, o no filtra a nadie porque nadie los cumple y se postula igual.
Un ejercicio útil: escribe qué tendría que estar haciendo bien esa persona a los seis meses. Las competencias salen de ahí, no de una lista genérica.
La entrevista por competencias, paso a paso
La lógica es simple: la mejor predicción de la conducta futura es la conducta pasada en una situación parecida. Por eso no se pregunta "¿cómo manejarías un conflicto?" —eso mide imaginación— sino "cuéntame de un conflicto concreto que hayas tenido que manejar".
A partir de ahí se lleva a la persona por los cuatro tiempos del modelo STAR: cuál era la situación, qué le tocaba hacer a ella, qué hizo exactamente y cómo terminó. La entrevista buena es la que no se conforma con la primera respuesta.
Repreguntar y detectar el relleno
- Cuando la respuesta viene ensayada: pide un segundo ejemplo del mismo tipo. El guion suele alcanzar para uno solo.
- Cuando habla en plural: "entiendo que el equipo lo hizo; ¿qué parte hiciste tú?". Sin agresividad, pero sin soltarlo.
- Cuando el logro no tiene ningún número: "¿cómo supieron que había funcionado?". Si no hay forma de saberlo, probablemente no hubo resultado.
- Cuando salta a generalidades: devuélvelo a la situación concreta. "Volvamos a ese caso puntual".
Los sesgos que te hacen contratar al equivocado
El efecto halo: una cualidad muy visible —seguridad al hablar, un buen colegio, una empresa conocida— tiñe la evaluación de todo lo demás. La similitud: nos cae mejor quien se nos parece, y confundimos eso con idoneidad. La primera impresión: se decide en los primeros minutos y el resto de la entrevista se usa para justificar la decisión.
No se eliminan con conciencia ni con buena intención. Se controlan con procedimiento: la misma pauta para todos los candidatos, notas escritas durante la entrevista y no después, y evaluación de cada competencia por separado antes de formarse una opinión global.
Decidir y defender la decisión
Comparar finalistas de memoria es la puerta de entrada a todos los sesgos anteriores. Con una pauta que puntúe cada competencia, la conversación cambia: se discute sobre evidencia y no sobre quién cayó mejor.
Y conviene escribir un acta breve: los finalistas, cómo puntuó cada uno, la decisión y su fundamento. Sirve para sostener la decisión ante la gerencia, y sirve mucho más si seis meses después hay que revisar qué se nos pasó.
Preguntas frecuentes
¿Cuántas competencias conviene evaluar por cargo?
Entre cuatro y seis. Con más de eso la entrevista no alcanza y se termina evaluando todo superficialmente, que es peor que evaluar pocas cosas bien.
¿Sirve la entrevista por competencias para cargos operativos?
Sí, cambiando los ejemplos. Las competencias son otras —cumplimiento de procedimiento, seguridad, trabajo en turnos— pero la lógica de pedir situaciones concretas en vez de opiniones funciona igual.
¿Conviene entrevistar de a dos?
Ayuda, sobre todo para controlar sesgos: dos personas con la misma pauta que puntúan por separado y después contrastan. Lo que no ayuda es un panel de cinco personas improvisando preguntas.
¿En qué momento conviene externalizar el proceso?
Cuando el cargo es crítico, cuando el volumen de postulantes supera lo que puedes revisar con cuidado, o cuando necesitas una evaluación psicolaboral que respalde la decisión. Para el resto, una jefatura entrenada entrevista bien.
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